Cómo preparar el Camino de Santiago en bici

El Camino de Santiago se ha convertido en una de las rutas cicloturistas más deseadas por ciclistas de todo el mundo y os vamos a contar todo lo necesario para preparar y disfrutar esta gran travesía.

Camino de Santiago en bici

Elige tu camino

Son muchas las variantes del Camino de Santiago que parten desde todos los puntos cardinales de nuestro país: el Camino Francés, el del Norte, el Primitivo, la Vía de la Plata, el de Cataluña, el de Levante, el de Madrid, el de Uclés, el Portugués, el de la Lana, … y así una larga lista, que llega incluso al archipiélago canario. El Camino clásico y el más transitado por peregrinos de cientos de países actualmente es el Camino Francés, que se inicia en el pueblo galo de Saint Jean Pied de Port y entra en España cruzando los Pirineos hasta Roncesvalles, desde donde empiezan muchos peregrinos, para evitar el duro paso de los Pirineos y simplificar la logística. Es la opción más elegida y la más aconsejable para hacer el primer Camino por la excelente señalización y la gran cantidad de albergues y servicios de todo tipo que encontraremos prácticamente todo el año. También son una buena opción para los ciclistas que se inician en largas travesías el Camino Portugués de la Costa, desde Lisboa, y la Vía de la Plata, desde Sevilla, que se une al Francés en Astorga. La proximidad a vuestro lugar de residencia también puede ser un argumento decisivo para elegir el Camino.

Os recomendamos el sitio web de la Federación Española de Amigos del Camino de Santiago, donde podréis ver una excelente crónica histórica de los Caminos de Santiago y una exhaustiva relación de todos los registrados y señalizados. También encontraréis la descripción y mapas de los más importantes que parten desde España en El Camino con Correos.

Elige tu camino

Cuándo hacer el Camino de Santiago

El Camino se puede realizar en cualquier época del año, pero hay fechas en las que será más fácil y agradable para recorrerlo en bici.

  • Mayo y septiembre son los meses que nos ofrecen temperaturas más suaves con bajo riesgo de precipitaciones.

  • En Julio y agosto, el intenso calor será el protagonista, sobre todo en los tramos castellanos, pero, a pesar de ello, son los meses de mayor afluencia de peregrinos, porque son los que concentran tradicionalmente las vacaciones de verano. Ocurre, sobre todo, en el Camino Francés que se llega a masificar en estos meses desde hace años. Esto afecta especialmente a los ciclistas porque tienen que extremar las precauciones al circular y pueden tener dificultades para encontrar plaza en los albergues, donde tienen prioridad los caminantes. Aunque, normalmente, no habrá problemas para encontrar alojamiento en albergues públicos o privados.

  • Abril y octubre son buenos meses en cuanto a las temperaturas, pero aumenta el riesgo de lluvia e incluso nieve en las cotas más altas, lo que puede provocar mucho barro en algunos tramos, que obliga a las bicis a dejar los senderos y buscar otras vías alternativas.

  • Entre noviembre y marzo, solo lo recomendaríamos a ciclistas experimentados y acostumbrados a montar con inclemencias invernales, pues las condiciones se endurecen bastante y oscurece muy pronto. El barro, la lluvia y la nieve, afectan en mayor medida a los ciclistas que a los peregrinos a pie.

La elección de la época dependerá de diversos factores e incluso habrá ciclistas que no puedan elegir. Nuestro consejo es que, una vez elegida la fecha, o impuesta por las circunstancias, hagáis una buena planificación. Recabad información sobre las condiciones meteorológicas que podéis encontrar y las infraestructuras que estarán abiertas en esa época, si es fuera de los meses centrales. Si planificáis bien el viaje y elegís el equipo adecuado, seguro que disfrutáis de la experiencia en cualquier momento del año. Todas las épocas tienen sus atractivos y sus dificultades. Viviréis una experiencia inolvidable, en cualquier caso, bien desde la soledad del invierno o en el ambiente masivo, cosmopolita e internacional del verano, .

Preparación, planificación de etapas y logística

Una vez que elijamos el Camino y las fechas para nuestra aventura, tenemos que hacer un trabajo previo de preparación y planificación.

  • Preparación física. No es necesario ser un ciclista avanzado para hacer el Camino de Santiago, pero cuanto menos nos tengamos que preocupar de nuestras piernas y nuestras posaderas, más disfrutaremos del viaje. En cambio, se puede convertir en una auténtica penitencia si no vamos con una condición física apropiada y con horas previas de sillín. No os resultará difícil encontrar planes de entrenamiento de distintos niveles en libros, revistas y páginas web especializadas.
    También es necesario que practiquéis la conducción de la bici con el equipo y peso real que vais a llevar, pues vais a incrementar el peso del conjunto en torno a 10-12 kg, y la conducción con alforjas y bolsas distribuidas por la bici cambia de forma importante el comportamiento de la misma.

  • Cálculo del número de etapas. Si hay un consejo que queremos destacar es que no os toméis el Camino como una carrera, porque os perderéis buena parte de su esencia. Si disponéis de tiempo suficiente, calculad el número de etapas para que os dé tiempo de disfrutar de sus parajes naturales, de su arte, de su gastronomía y de sus gentes. Como referencia, el Camino Francés, que tiene 785 km desde Sant Jean Pied de Port, se suele hacer repartido entre 12 y 14 etapas. Esto supone un media diaria de entre 65 y 60 km, respectivamente, aunque las etapas varían desde 50 hasta 90 km, según el desnivel acumulado. Os recomendamos ser prudentes. Para los Caminos más importantes y frecuentados, sobre todo para el Francés, encontraréis infinidad de guías con propuestas de etapas, descripción de las mismas e información sobre alojamientos y puntos de interés. En el apartado de Qué llevar al Camino de Santiago os hacemos algunas propuestas de las más interesantes.

  • La credencial del peregrino. Es el documento que acredita nuestra condición de peregrinos para utilizar los albergues públicos y sirve para conseguir la Compostela, si hemos cumplido los requisitos para ello: recorrer al menos 100 km a pie o 200 km, si se hace en bici o a caballo. Contiene la identificación personal, mapas del Camino y unas casillas que hay que ir sellando a lo largo del recorrido. La credencial se entrega a través de la Iglesia, las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, las Cofradías, u otras instituciones autorizadas por la Catedral de Santiago. También se puede conseguir en algunos albergues del Camino, pudiendo pedirla al iniciar el mismo. Pero lo recomendable es pedirla previamente. Volvemos a remitir a la página web de la Federación Española de Amigos del Camino de Santiago, donde tenemos amplia información sobre estos aspectos.

Credencial del peregrino
  • Logística. Teniendo el recorrido y el número de etapas, hay que planificarlas determinando los puntos de inicio y llegada de cada una y eligiendo el lugar de pernocta. Podemos alojarnos en albergues públicos, que son más económicos, aunque, en las épocas de mayor masificación, puede haber problemas por exceso de ocupación, y, en ese caso, tienen preferencia los caminantes. En esas circunstancias, puede ser interesante optar por albergues y hostales privados, que son un poco más caros pero te ofrecen mayor intimidad y mejores servicios y la posibilidad de reserva previa.

    Otra cuestión a resolver es el traslado de la bicicleta hasta el punto de inicio y el regreso a casa. No es siempre fácil llevarla en los transportes públicos con nosotros y tendremos que informarnos previamente de las condiciones. Una opción interesante puede ser utilizar un servicio de mensajería que la lleve al punto de inicio y luego desde Santiago a nuestra casa. Correos tiene un completo paquete de servicios para el Camino de Santiago que incluye el Paq Bici, que nos permitirá resolver fácilmente su traslado.

    Pero, con el espectacular auge que ha cobrado el camino desde mediados del Siglo XX, se han creado multitud de nuevas empresas y servicios para los peregrinos y encontraremos numerosas empresas locales y nacionales que nos ofrecen el traslado de la mochila o equipaje desde el punto de inicio de cada etapa hasta el final de la misma.

    Para algunos, estas concesiones a la comodidad suponen renunciar a una parte del espíritu del Camino, pero es inevitable que los avances de nuestro tiempo cambien también el modo de afrontar el Camino 12 siglos después de su inicio. Además, el concepto del Camino de Santiago ya trasciende los motivos puramente religiosos y hay motivaciones de toda índole para hacerlo. Estos servicios nos permiten hacer el recorrido sin alforjas y bolsas, teniendo más libertad para llevar equipaje, más autonomía para las etapas, lo que implica más tiempo, y otras ventajas. Hay tantos Caminos como peregrinos y que cada uno elija su propia aventura.

    Y los que no se quieran preocupar absolutamente de nada, salvo de pedalear y disfrutar del recorrido, pueden recurrir a las múltiples empresas que ofrecen paquetes completos para el Camino de Santiago e incluso a medida, con alojamiento, traslados de equipaje, vehículo de apoyo, asistencia mecánica, etc.. Para muchos será la única forma de realizar el Camino por falta de tiempo o ganas de planificar previamente el viaje, y una forma de hacerlo en grupo, cuando en tu entorno no encuentras acompañantes que quieran compartir la aventura.

Qué bici es mejor para el Camino de Santiago

Si pretendemos hacer el Camino por su trazado original la mayor parte del recorrido, sin duda, es recomendable hacerlo con una bici de montaña, pues son las más polivalentes. Y, si vamos a cargar con alforjas y/o bikepaking, una bici rígida con suspensión delantera sería nuestra elección. Aunque hay sistemas para adaptar transportines, alforjas y bolsas a las bicis de doble suspensión, por supuesto, y no es necesario que cambiéis de bici, si solo tenéis esta o preferís llevar una doble. En Mammoth encontraréis el mayor surtido y el asesoramiento profesional para elegir la bici más adecuada.

Qué bici es mejor para el Camino de Santiago

Se puede hacer con bicis híbridas o de gravel, pero en los tramos más técnicos o abruptos tendremos que abandonar el trazado original. Incluso, se pueden buscar alternativas para hacer todo el Camino con bicis de carretera, pero supone renunciar a conocer el auténtico camino y al contacto con el resto de los peregrinos.

Las bicis eléctricas pueden ser una opción que amplíe el número de usuarios que puedan afrontar el Camino de Santiago en bicicleta, y también para equilibrar la diferencia de forma física en familias o grupos de amigos que quieran compartir el recorrido. La única precaución es garantizarnos el suministro eléctrico en todos los puntos de pernocta y aprovechar bien la autonomía de la batería, para lo que os recomendamos ver este vídeo:

Y sea cual sea la bici que elijamos, el elemento más importante para un cicloturista es el sillín. Para ayudaros en este delicado aspecto, tenemos una serie de vídeos en los que os damos Consejos para elegir y ajustar correctamente el sillín de la bicicleta. Seguid las indicaciones y probadlo mucho antes de partir para el Camino, teniendo la certeza de que lo podéis soportar durante horas y en varias jornadas seguidas.

Cómo llevar el equipaje: alforjas y bikepacking

Imagen: Cicloturismo en España – Spain Info

El complemento imprescindible de los cicloturistas durante mucho años y una de sus señas de identidad son las alforjas. Salvo que recurramos a servicios de transporte del equipaje como los descritos en el apartado de Logística, son la mejor solución para transportar en nuestra bici todo lo necesario en el Camino de Santiago y en cualquier otra aventura cicloviajera. Las modernas bolsas de bikepacking pueden ser un complemento de las alforjas, e incluso el sistema único de transporte para los que consigan reducir al máximo el equipaje. Tanto unas como otras, es conveniente que sean estancas o que contemos con algún sistema de fundas impermeables, para mantener el contenido seco en caso de lluvia. En nuestro canal de Youtube tenemos dos tutoriales con toda la información necesaria para elegir el transportín y las alforjas más adecuadas y uno para montar un completo conjunto de bikepacking:

Con un buen sistema de alforjas y bolsas, no sería necesario llevar peso en nuestra espalda, salvo que, en verano, queráis llevar el agua fresca con una mochila de hidratación. Si solo utilizamos bolsas de bikepacking, las podemos completar con mochila, aunque os aconsejamos cargar el peso imprescindible en la misma, para evitar molestias en la espalda.

Qué llevar al Camino de Santiago

Y, por fin llegamos, a la pregunta más repetida por los que se plantean el Camino de Santiago por primera vez ¿Qué tengo que llevar en el equipaje?
Vamos a daros nuestras recomendaciones para el cicloviajero que va afrontar el camino por sus propios medios y sin apoyo externo. Y la primera recomendación es reducir el equipaje a lo imprescindible, porque lo vamos a arrastrar durante muchas horas y muchos kilómetros, incluyendo algunas subidas muy duras, en las que podemos acabar empujando la bici. Tened en cuenta que, sobre todo en el Camino Francés, los recorridos pasan por numerosas poblaciones con todo tipo de tiendas, hostelería e incluso tiendas de bicis.
La relación que os damos os servirá de orientación y como lista de chequeo para no meter cosas que no os van a hacer falta, ni dejaros algo imprescindible.

Documentación

Aseguraos de meter en el equipaje los documentos necesarios, que hay que llevar en un lugar fácilmente accesible y en bolsas impermeables:

  • Documento de identidad
  • Tarjeta sanitaria o de seguro médico
  • Tarjeta de crédito y dinero en efectivo
  • Credencial del Peregrino, si queréis conseguir la Compostela y usar los albergues públicos.

Ropa y complementos ciclistas

Ir en bici nos obliga a llevar prendas y accesorios especiales como son:

  • Casco, guantes, gafas y zapatillas para pedales automáticos, si los usamos
  • Culotte (2). Importante que cuenten con una badana de buena calidad. En verano bastará con culottes cortos y, si vamos en entretiempo, añadiremos unas perneras para las primeras horas o días fríos. En invierno, os recomendamos los largos, aunque los más calurosos tendrán suficiente con los cortos y las perneras. Para su elección, recomendamos leer este artículo sobre Cómo elegir un culotte de ciclismo.
  • Maillot de manga corta (2). En verano será prenda única que podéis complementar con unos manguitos, para las horas más frescas, y, en primavera y otoño, los podremos usar como primera capa. En invierno lo sustituiremos por camisetas térmicas, porque difícilmente podremos ir solo con maillot.
  • Chaqueta de manga larga Imprescindible para las bajas temperaturas en cualquier época del año, al menos en los tramos del norte.
  • Cortavientos para añadir una capa ligera que nos proteja a primera hora de la mañana, zonas umbrías, bajadas largas, paradas, etc...
  • Impermeable, preferiblemente con membranas tipo Gore Tex, que protejan de la lluvia pero que sean transpirables.
  • Botines de neopreno o de otro material impermeable, para proteger los pies de la lluvia. Muy aconsejables, salvo en los meses más cálidos de julio y agosto.
  • Calcetines específicos, en función de la época. Si es verano, es conveniente que sean ligeros y muy transpirables, preferiblemente de Coolmax. En otra época, tendremos que buscar tejidos con protección térmica. Nos pueden servir los mismos para uso de calle y es bastante con llevar 3 pares.
  • Una braga de cuello, tipo Buff, nos servirá para montar en bici y para uso de calle.

Ropa de calle

Cuando dejamos de pedalear, es conveniente llevar prendas para pasear por los lugares donde pernoctemos y para estar cómodos en los alojamientos. Estas son nuestras recomendaciones:

  • Pantalón corto y pantalón largo, aunque con uno transformable tipo treking podemos cubrir ambos, llevando una sola prenda.
  • Camisetas de manga corta (2)
  • Camiseta de manga larga (1)
  • Ropa interior (2). Los calcetines pueden ser los mismos que para la bici.
  • Forro polar. Combinado con el cortavientos y el impermeable que llevamos para la bici, tenemos un sistema de capas muy ligero y efectivo para afrontar cualquier situación.
  • Zapatillas de deporte o sandalias, si vamos en pleno verano.
  • Chanclas para la ducha y para movernos por la noche en el alojamiento.
  • Pantalón corto muy ligero, que nos sirva para dormir
  • Bañador, si vamos con tiempo adecuado.

Para dormir

  • Saco de dormir ligero
  • Saco sábana que nos puede servir para complementar el saco como funda interior si hace frío o queremos preservarlo, para usarlo con las sábanas y mantas del albergue y evitar el contacto directo, o para usarlo sólo, si hace calor. Es un complemento muy polivalente y que pesa poco.
  • Esterilla si vamos en las épocas de mayor masificación o en caminos con menos infraestructuras que los tradicionales, pues, en ambos casos, podríamos tener que dormir en lugares sin camas.

Higiene y cuidados personales

  • Toalla, preferiblemente de microfibra, que son muy ligeras.
  • Bolsa de aseo con lo imprescindible y en botes pequeños: gel, champú, desodorante, cepillo de dientes, dentífrico y útiles para afeitarse, a los que les toque.
  • Botiquín básico con guantes de latex, tijeras, venda, tiritas, goma para torniquete, antiséptico, ampollas monodosis de suero fisiológico, puntos de sutura adhesivos, antiinflamatorios y analgésicos. Podemos prepararnos el botiquín a medida, o comprar alguno de los que vienen ya preparados con todos estos elementos. Y conviene que aprendamos las nociones básicas de primeros auxilios para saber utilizar todo esto.
  • Tapones para los oídos, para llevar lo mejor posible ronquidos y otros ruidos nocturnos.
  • Protector solar, para evitar daños en la piel por las largas horas de exposición.
  • Vaselina o crema lubricante para el culo, pues vamos a pedalear muchas horas y días seguidos. Es conveniente probarla antes y ser sistemáticos en su uso, aunque no la hayamos usado antes, pues las llagas y rozaduras nos pueden amargar la aventura. Por nuestra experiencia, las cremas específicas como la de Assos, Endura y otras marcas, protegen mejor que la vaselina pura, pues añaden sustancias antibacterianas y regeneradoras.

Otros complementos

  • Teléfono móvil y cargador
  • Auriculares, que son imprescindibles para escuchar vídeos y música, si vamos a hospedarnos en albergues, para no molestar al resto de usuarios.
  • GPS o cuentakilómetros
  • Frontal de luz, para movernos por la noche en el albergue o, incluso en ruta, si por alguna razón terminamos circulando de noche.
  • Navaja multiusos.
  • Pulpo elástico, que nos servirá para sujetar bultos en la bici y para tender la ropa, con unas cuantas pinzas.
  • Bolsa o riñonera que nos permite llevar la documentación y las cosas de valor siempre encima cuando dejemos la bici, incluso durmiendo, para evitar sorpresas.
  • Ladrón, para poder cargar todos los dispositivos que llevemos con un solo enchufe.

Para la bici

Tendremos que llevar algunos accesorios recomendables e, incluso obligatorios, en algunos casos, y los repuestos imprescindibles para hacer frente a las averías más frecuentes factibles de solucionar en ruta.

  • Juego de herramientas básicas para nuestra bici como llaves allen, destornilladores, llave torx y tronchacadenas que podremos llevar en una sola multiherramienta. Os recomendamos ver este vídeo en el que explicamos cómo elegir la multiherramienta para bicicleta más adecuada.
  • Minibomba para inflar, para cuya elección podéis seguir los consejos de este otro vídeo de nuestro canal.
  • Kit para reparar pinchazos en cámara o en cubiertas tubeless, si lleváis este sistema sin cámaras, algo que recomendamos encarecidamente.
  • Cámara de repuesto que hay que llevar siempre, aunque llevemos sistema tubeless.
  • Pines o eslabones rápidos para reparar la cadena
  • Patilla de cambio de repuesto específica para nuestro cuadro.
  • Pastillas de freno. Al menos un juego, pues se pueden gastar muy rápidamente en una etapa con mucho barro.
  • Cable de cambio
  • Un radio de cada tipo, si los tenemos de diferentes medidas, y la llave correspondiente, para poderlos montar.
  • Lubricante en un bote pequeño y un trapo para limpiar la cadena.
  • Bridas y cinta aislante, que nos pueden sacar de algunos apuros.
  • Candado para asegurar la bici, si la tenemos que dejar sola para entrar en locales cerrados.
  • Catadrióptico y piloto trasero, para los tramos de carretera y por si se nos hace de noche o pasamos por túneles, pues son obligatorios en ambos casos.
  • Timbre, un elemento que es siempre obligatorio, según la normativa vigente, pero que en el Camino, además, es muy recomendable, para avisar de nuestra presencia al resto de peregrinos y evitar accidentes.

Es imprescindible llevar la bici revisada y con los componentes principales en perfecto estado de revista. Pero, por si acaso, también es conveniente aprender a utilizar todas las herramientas que recomendamos y conocer las reparaciones básicas como arreglar un pinchazo, cambiar la puntera, cambiar un cable, cambiar las pastillas o ajustar los cambios. Todo esto lo podréis aprender en nuestro canal de Youtube Mundo Mammoth, que también podréis consultar online desde el smartphone en plena ruta, si necesitáis refrescar nuestras indicaciones.

Y, en las tiendas Mammoth y en Mammoth online, encontraréis todos los elementos que os acabamos de recomendar para vuestra bici.

Mapas y guías del Camino

Existen excelentes mapas y guías, tanto en formato de papel como en apps para los teléfonos móviles, sobre todo de los Caminos tradicionales. Es recomendable llevar alguna guía para tener información sobre las infraestructuras disponibles (bares, restaurantes, tiendas, talleres, etc..) y de los puntos de interés paisajísticos, arquitectónicos e históricos que encontraremos por el Camino.

Nos ayudarán a modificar la planificación de las etapas, si no hemos podido cumplir la inicialmente prevista y, también, a resolver dudas sobre la señalización. Por distintas razones, podemos encontrar trazados alternativos, desvíos forzados para canalizar tráfico hacia algún pueblo o establecimiento hostelero, etc..

Entre las guías en papel, destacaríamos las de Bici:map y las publicadas por las editoriales Desnivel y El Senderista, aunque hay una ingente oferta en otras editoriales.

En formato digital, encontraréis numerosas apps como Camino Guide, miCamino o Camino Tools. Pero os recomendamos llevar siempre, al menos, una guía o mapa básicos en papel, por si falla la electrónica. También os serán muy útiles las aplicaciones para la previsión del tiempo, como la de AEMET.

Y un gran apoyo para hacer más fácil nuestro camino será aprovechar la experiencia que otros usuarios comparten en redes sociales y los tracks de los recorridos que suelen subir en plataformas como Wikiloc, Strava, Garmin Conect y otras muchas. Estros tracks nos servirán para cargarlos y seguirlos en dispositivos GPS y en apps para smartphone. Siempre es conveniente prestar atención a las fechas de los mismos y leer los comentarios, tanto del autor como de otros usuarios, si los hay.

Consejos finales para tu primer Camino de Santiago

Si vais a alojaros en albergues públicos, tenéis que tener en cuenta el horario de los mismos y respetarlo: suelen cerrar a las 22:00 horas y los peregrinos, sobre todo lo que van a pie, madrugan mucho, para evitar las horas centrales del día y aprovechar el tiempo en el destino de la etapa. Si no queréis adaptaros a este horario o queréis trasnochar un poco más, deberéis plantearos alojamientos privados.

En el Camino, los ciclistas aún representan un pequeño porcentaje de los peregrinos y lo vamos a compartir con miles de caminantes que tienen siempre prioridad. Debemos extremar las precauciones para garantizar su seguridad y la nuestra. Cuando los adelantemos en lugares con poco espacio, es mejor avisar mediante el timbre o verbalmente y, en cualquier caso, la máxima será siempre la misma que en cualquier vía compartida: RESPETO MUTUO.

En bici, es mejor hacer el camino acompañado que ir solo, pues, aparte de disfrutarlo más, siempre es más fácil afrontar los problemas que puedan surgir, compartir herramienta y repuestos o turnarse vigilando las bicis cuando tengamos que entrar en locales cerrados para comprar o visitar edificios intersantes.

Igual que hay que planificar las etapas y los tiempos, tenemos que planificar correctamente la alimentación, la hidratación y la recuperación, para afrontar en la mejor condición posible las largas jornadas que nos esperan. Encontraréis numerosos consejos en este apartado de nuestro Canal de Youtube.

Y el principal consejo, ya citado cuando os recomendábamos la planificación de las etapas, es que no os toméis el Camino como una carrera, sino como una experiencia vital. Sea cual sea el motivo por el que lo hacéis, lo más importante de esta experiencia es el propio viaje, el Camino en si mismo, y habrá tantos caminos como peregrinos y motivaciones: una aventura, un reto físico, un viaje interior, un sentimiento religioso o simplemente una excusa para compartir con amigos y familiares una experiencia única por una de las rutas de peregrinación más importantes del mundo.

¡BUEN CAMINO!

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